Menu

x

Audio en vivo

Get the Flash Player to see this player.

Ver noticias de...

Revisa tu horoscopo

Un año de bloqueo, angustia en Challapampa y rigidez en Challa

Un año de bloqueo, angustia en Challapampa y rigidez en Challa

Un año de bloqueo, angustia en Challapampa y rigidez en Challa
Los comunarios de Challa buscan documentos para probar la existencia ilegal de Challapampa. Este pueblo sufre la asfixia económica por la ausencia de turistas.
Anterior
Proximo
Doña Domi agita sus brazos y llama a los dos turistas que caminan rumbo a la comunidad de Challa.

“¡No hay paso!”, exclama la señora que viste sombrero de paja y pollera con estampado floral. Los visitantes se acercan, están confundidos. Doña Domi les explica que hay bloqueo, que puede ser peligroso. Los manda de regreso a Yumani, comunidad que observa desde hace un año cómo los otros dos pueblos de la Isla del Sol combaten.


Doña Domi ha ido a visitar a su mamá en Yumani, ahora vuelve a Challa. Baja por el sendero, lleno de rocas y heces de burros, que atraviesa las pintorescas terrazas de la isla. En los cerros crecen habas, papas y maíz. Más abajo, en Ahijadera, el puerto de Challa, revolotea la bandera roja que indica el bloqueo al que está sometido el pueblo vecino de Challapampa.


El 24 de marzo va a ser un año. Hubo enfrentamientos en el lago y en los cerros de la isla. Hubo heridos y también intentos de reconciliación, todos en vano. Ahora, después de un año, hay desesperación y rabia. Y no hay solución.
Chincana, allí construyeron cabañas que detonaron el conflicto.
Foto: Sara Aliaga / Página Siete


Ruinas antiguas y nuevas


El símbolo y detonante del conflicto se encuentra cerca de la punte norte de la isla. Allí yacen ruinas antiguas y ruinas nuevas. Bajo una terraza con preciosa vista al lago y a las ruinas de la Chincana, hay cinco cabañas destrozadas. Solo las bases quedan intactas. Encima de ellas yacen ladrillos rotos y sacos de cemento desgarrados, barras metálicas que sobresalen.


Las cabañas estaban en un lugar perfecto para encantar a turistas; pero, según los habitantes de Challapampa, demasiado cerca de las ruinas: a poco más de 100 metros. Pidieron a las autoridades que impidan la construcción ilegal. Al no ser escuchados, la noche del 23 de marzo de 2017 demolieron dos cabañas a las que sólo les faltaba el techo.


El día siguiente, al enterarse, los habitantes de Challa se reunieron en la plaza de la comunidad.

Enojados, decidieron instalar el bloqueo que mantienen.
En asamblea, la comunidad de Challa defiende su autonomía.

Enfrentamientos en lago y cerro


La comunidad de Challapampa tiene unas 150 casas situadas en una planicie estrecha entre dos bahías. Un grupo de niños vacía una red en la playa y deja un montón de pejerreyes que se sacuden desesperadamente en la arena.


En el pueblo, algunos albañiles manejan carretillas y levantan ladrillos en la construcción de un hostal.

Nadie sabe cuándo se podrá abrir. El puerto que enfrenta la bahía con vista a Challa es una galería de restaurantes y hoteles cerrados. Un letrero que anuncia “Titikhakha Tours - Salidas diarias” está tirado.


En el muelle yacen pacíficamente 30 lanchas. Una de ellas tiene las ventanas rotas, trozos de vidrio están dispersos por todos lados. En el piso hay huecos, testimonio de detonaciones de dinamita.


Los daños provienen de la última escalada de violencia entre Challa y Challapampa. El 5 de enero, en un desesperado intento por romper el bloqueo, los habitantes de Challapampa salieron en lanchas para escoltar a un barco que llevaba más de 20 turistas. A la altura de Yumani fueron enfrentados por embarcaciones de Challa. Volaron piedras y explotó dinamita. Ambos lados dicen que tuvieron heridos. Ambos lados aseguran que la agresión provino de los adversarios.


De regreso, los comunarios de Challapampa vieron cómo ascendía humo desde la playa. Los de Challa quemaban dos lanchas que habían secuestrado anteriormente. En represalia, los de Challapampa derrumbaron las tres cabañas que hasta entonces habían permanecido intactas.


El día siguiente las comunidades se enfrentaron de nuevo, esta vez en el cerro que está por encima de la bahía que comparten. Otra vez volaron piedras, otra vez hubo varios heridos. Desde entonces las dos comunidades permanecen en una calma tensa. Nadie sabe cuándo ocurrirá el siguiente enfrentamiento. El asesinato sin resolver de una turista coreana en enero reforzó aún más el clima de desconfianza e incertidumbre en la isla.
Hostales y restaurantes están vacíos en Challapampa.
Foto:Sara Aliaga / Página Siete

Bancos vienen a golpear puertas


La dueña de una tienda de Challapampa estaba en la lancha dañada el día del enfrentamiento en el lago, junto con su hermana y otras familiares. Ahora charla con una amiga en la entrada de su negocio, no hay mucho movimiento en estos meses.


Saca un celular porque quiere mostrar un video que fue grabado ese día. Se ven hombres que arrojan piedras desde el techo de una lancha de Challa. “¡Ustedes sólo con piedras son valientes!”, grita una mujer desde la lancha agredida. Se escucha el tintineo de vidrios. Hay sangre en el piso. “¡Basta, basta!” grita un hombre. “¡Vamos a morir!”, una mujer.


La casera llora al recordar los hechos. Ella está tan desesperada por el conflicto como casi toda la gente de Challapampa, tanto por la violencia como por la situación económica. Challapampa no cuenta con mucho terreno para cultivar, la comunidad vive del turismo.


Casi todas las familias tienen hipotecas de los bancos. Adquirieron préstamos para financiar hostales y lanchas. Los representantes de los bancos ahora vienen a golpear puertas y amenazan con aprehensiones.


Para tener una fuente de ingreso mucha gente en Challapampa ahora sale a pescar para vender los pescados en Copacabana. Mucho futuro no hay en ese negocio, en el lago hay cada vez menos peces. “¿Qué van a comer las wawas si sigue el bloqueo?, pregunta la dueña de la tienda. No hay quién nos ayude”, añade. El Estado, dice, ha brillado por su ausencia.
“¡No hay paso a Challa!” , alerta doña Domi a los turistas.

“¿Somos o no somos bolivianos?”


La opinión de que el Gobierno ha abandonado a Challapampa es compartida en la comunidad. Es de noche cuando se agrupa una docena de hombres en la sala de reunión. El cuarto está lleno de humo, un foco parpadea e ilumina los rostros serios. En la mesa hay cajetillas arrugadas de cigarros; en el suelo, polvo y hojas de coca.


Los dirigentes de Challapampa se han reunido más de 30 veces con las autoridades. Han buscado la ayuda del alcalde de Copacabana, de la ministra de Culturas, de los tribunales, hasta de la Unesco.

Lamentan que los dirigentes de Challa se nieguen a participar en las reuniones y que el Gobierno trata el conflicto como si fuera una disputa cualquiera en una isla ajena. “Nos preguntamos: ¿somos bolivianos o no somos bolivianos?”, dice un hombre de gorro.


Los hombres se sirven coca y cigarros, cae ceniza al suelo. Los habitantes de Challapampa sienten que Challa se escuda en la autonomía indígena originario campesina: “Piensan que la nueva Constitución es para ellos”, protestan.


En julio del año pasado, Challa recibió el estatus de comunidad originaria. Ahora basa su demanda de participar en los ingresos que traen las ruinas en que es una comunidad ancestral, característica que también incluye a la parte norte de la isla.


Efectivamente, Challapampa fue parte de Challa hasta 1985, cuando se hizo comunidad propia.

Después de 2000, cuando el turismo en la isla iba creciendo y Challapampa administraba las ruinas de su territorio, la separación benefició a este pueblo y perjudicó a Challa.


Ahora en Challapampa creen que Challa está usando la ley originaria como arma para beneficiarse del capitalismo que ha penetrado a la isla. “Quieren que dependamos de ellos”, dicen. La argumentación de Challa se les hace contradictoria porque sienten que aquellos que se presentan como parte de una comunidad ancestral han violado sitios sagrados al construir cabañas en esos terrenos.


Las soluciones que ve la gente de Challapampa son todas desesparadas: replegarse al Perú; salir de la Isla del Sol a bloquear. Y, por último, la violencia.

Reunión en Challa


La solución que proponen en Challa es simple: que Challapampa reconozca que es parte de Challa.

En ese proceso, el Estado, según los dirigentes de Challa, no asume ningún papel. “No se toca a los originarios”, dice Roger Choque, de 35 años, que lidera la argumentación legal de su pueblo. En Challa dicen que el turismo ha cambiado a los de Challapampa, que ya no siguen sus costumbres.


En su afán de demostrar que Challapampa no es comunidad independiente, los dirigentes de Challa han ido al Archivo Nacional de Sucre en busca de documentos. Este día quieren presentar las copias que han obtenido en una reunión en el puerto de la comunidad. A las 14:30 la mayoría de los 11 dirigentes están sentados en sillas de plástico que han puesto en el pasto. Róger Choque se levanta y lanza un petardo para convocar la reunión. En la playa sigue revoloteando la bandera roja del bloqueo. Abajo se encuentran los esqueletos carbonizados de las lanchas de Challapampa que fueron quemadas en enero.


Veinte minutos después del primer petardo resuena el eco de otra detonación en los cerros. Mientras la gente viene bajando a la playa, los dirigentes despliegan un mapa de la isla en la mesa que han puesto. Lo sujetan con sus bastones de mando para que no se lo lleve el viento que llega del lago.


“Este es el plano con el que queremos demostrar que esta es una sola comunidad”, enseña Róger Choque. El mapa es del año 1959, 26 años antes de que Challapampa se instalara como comunidad.

Solo consigna a las comunidades de Yumani y de Challa. Señala el punto en el mapa donde se encuentra Challapampa. “No entendemos -dice- cómo quieren ser comunidad dentro de este terreno”.


Mientras Choque expone, los comunarios se reúnen. Los hombres cerca de la playa, los sombreros les cubre la cara; las mujeres del otro lado, las polleras extendidas por el pasto. Muchos son de la tercera edad. En Challa viven pocos adolescentes, los jóvenes se van. Se han ido a Argentina o Brasil, muchos trabajan en costura.


Choque abre una carpeta amarilla y saca el acta de fundación de Challa que data del año 1953. Saca más documentos, del año 1843, del año 1838 y del año 1729. Mientras habla, la inquietud se apodera de la reunión. Afuera de la bahía pasan dos lanchas de Challapampa. El dirigente se asoma, “parece que quieren provocar”, dice.


Acto seguido saca una copia de la Constitución. Lee en voz alta el artículo 2 que garantiza la libre determinación de las naciones y pueblos indígenas. Sigue con los artículo 191 y 394 para demostrar que los derechos de Challa son violados si Challapampa no se integrada a la comunidad.


Pasan dos lanchas más de Challapampa. Hay cuchicheos. “Algo están haciendo estos cuates”, murmura Choque. Ha llegado al final de su declaración y resume: “Por derecho deberíamos compartir todo”. Y añade un mensaje: “Sólo cuando el último árbol sea cortado, cuando el último pez sea pescado, cuando el último lago sea envenenado, sólo entonces el hombre entenderá que el dinero no se come”.


Algunos comunarios no lo han escuchado. Se han acercado a la playa para observar mejor las maniobras de Challapampa. “Entremos en acción“, sugiere uno.

Autoridades anuncian acciones para solucionar el conflicto

La Secretaría Departamental de Turismo, que forma parte de la comisión interinstitucional que trata el conflicto de la Isla del Sol, confirmó que se han definido acciones para solucionar el conflicto entre Challa y Challapampa.


Las medidas han sido aprobadas por la ministra de Culturas, Wilma Alanoca, y se implementarán en las próximas horas, informó el secretario departamental de Turismo de La Paz, Rogelio Sarsuri,
“Ya ha pasado demasiado tiempo”, dijo la autoridad. Agregó que debido a la delicada situación las acciones de solución no se harán públicas sino hasta que se concreten.


Desde que empezó el bloqueo, hace un año, se han registrado al menos tres enfrentamientos entre las comunidades. En el mes de junio, 23 turistas extranjeros que pretendían llegar en lancha a la parte norte de la isla fueron retenidos hasta que intervino la Armada para devolverlos a Copacabana.


Antes de ese incidente, tres lanchas habían sido retenidas en el puerto de Challa, punto principal del bloqueo lacustre.


El 5 de enero un nuevo enfrentamiento causó la alarma. Comunarios de Challa aseguran que fueron provocados mientras que los de Challapampa argumentan que sólo abrieron vías para pasajeros.

<< Ver mas noticias

Ultimas noticias

Ver mas noticias
Hosting Gratis BoliviaStreaming.Net Musica Online Hosting Gratis BoliviaStreaming.Net