Menu

x

Audio en vivo

Get the Flash Player to see this player.

Ver noticias de...

Revisa tu horoscopo

Después de 10 años, Luribay resiste una lluvia histórica

Después de 10 años, Luribay resiste una lluvia histórica

“¿Ha traído paraguas?”, pregunta Bernardino Mamani, mientras un grupo de periodistas observa la plaza principal de Luribay, en la provincia Loayza del departamento de La Paz. Hasta hace unos meses, en esa región, los paraguas no eran necesarias porque las lluvias, desde hace más de 10 años, no habían sido tan agresivas con los pobladores. Estos últimos días, la situación cambió y los fuertes aguaceros se llevaron frutas, hortalizas, muros y lotes enteros.


El técnico de la Alcaldía de Luribay Efraín Villca cuenta que una riada similar no se había visto desde hace más de 50 años. En cambio, Juana Lara, una de las damnificadas, asegura que en sus 14 años de vida, en este lugar no se vio un evento similar.
Todas las calles del pueblo quedaron inundadas.


Nardín Castillo, presidente de la junta vecinal, explica que en sus cuatro años de residencia en Luribay, fue testigo de una de las lluvias más fuertes en el pueblo.


Mamani trabaja a unas cuadras del lugar, por la zona Calvario y Achocara, muy cerca del río Luribay, donde aún se hallan algunos sembradíos de tomates, pepinos, choclos, duraznos, manzanas, uvas y granadillas. Ahí su trabajo jornal ya no fue requerido desde hace una semana. En algunos sectores de esta comunidad, el río “se comió” hasta siete metros de tierra.


“Allá donde está esa montañita, hasta ahí era el terreno”, explica Ramiro Ramos, mientras señala un lugar en medio del río. El lugar que Ramos muestra es ahora una pequeña loma, que pronto desaparecerá por el agua. En ese lugar aún permanece en pie un arbusto de durazno.


El miércoles pasado, el alcalde de Luribay, Edgar Vásquez, explicó que esta región se encuentra en alerta roja. “Salgo preocupado a pedir al Gobernador y al Presidente que tenemos caminos carreteros departamentales que están inaccesibles, como la ruta Patacamaya-Anchallani, el otro cruce Luribay, Saya-Luribay, los dos ingresos son inaccesibles”, agregó. Detalló además que la situación de esta población está en riesgo, pues se encuentra entre ríos y cerros.


En las calles cercanas a la plaza principal no se puede caminar. Por esa razón, los niños corren en abarcas o descalzos. “El barro es suavito, refresca los pies”, dice sonriente Gabriel Luna, un pequeño de ocho años que camina con precaución por los sembradíos cercanos al río.


Una de las principales tareas que quita el sueño a los pobladores de la comunidad es la reconstrucción de los defensivos, unos muros que evitan que el río se lleve la tierra sembrada.

Dependiendo del material, una de las obras podría durar hasta 10 años. Sin embargo, Villca explica que muchos de los defensivos que son llevados por el río fueron construidos recién el año pasado.

Elaborar uno de los muros demanda casi una semana de trabajo, pero en la actualidad los pobladores no cuentan con los recursos para iniciar este trabajo.
Lluvias dañan la principal carretera de ingreso a Luribay.


A unos cinco minutos de viaje en auto, un puente colgante facilita el acceso para que las personas accedan a la población de Catavi. Mientras empuja una carretilla con cuatro cajas de madera, don Gonzalo Chipana, concluye un viaje de más de dos horas a pie. Él intenta salvar las pocas frutas que el agua no pudo dañar. “Es sólo para consumo personal”, dice. Aunque camina solo, el hombre recibe ayuda de cinco integrantes de su familia.


“Empezamos a las 7:00. Mi familia ayuda recogiendo, uno transporta hasta cierto punto y de ahí otro recoge la fruta. Tengo cuatro cajas, traigo otras cuatro, pero me faltan cuatro más”, dice Chipana.


Es que los vehículos ya no pueden ingresar a la población. Desde hace tres semanas una lluvia de piedras ocasionó que parte de la carretera sea intransitable. Uno debe continuar el camino a pie, pero sólo por unos metros más y luego la ruta desaparece porque la plataforma de la carretera departamental fue arrastrada por las lluvias.


Según el alcalde, los caudales del río Luribay, Porvenir y Chicha ocasionaron la pérdida de terrenos, frutales, y caminos. “Solicitamos semilla, gaviones, carretillas, picos palas y maquinarias. Nosotros como Alcaldía tenemos, pero la maquinaria no abastece”, explica.


Los comunarios que requieren sacar sus frutas para el comercio, deben cruzar el río en tractores.

Luego, deben caminar a pie cargando sus bultos por una estrecha senda en una loma que amenaza con caerse. El trajín dura una hora. Cuando llegan a su destino final, los pobladores entregan la carga en los camiones que parten rumbo a La Paz y Oruro.

<< Ver mas noticias

Ultimas noticias

Ver mas noticias
Hosting Gratis BoliviaStreaming.Net Musica Online Hosting Gratis BoliviaStreaming.Net