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De 37 empresas públicas, 5 fracasaron y 16 aún están en implementación

De 37 empresas públicas, 5 fracasaron y 16 aún están en implementación

De 37 empresas públicas bolivianas, cinco "no se consolidaron”, 16 están en funcionamiento y 16 aún están en proceso de implementación. La última en crearse, el pasado 1 de noviembre, fue la Empresa Editorial Boliviana con dos años de retraso y una millonaria inversión.

Cinco firmas dependientes del Servicio de Desarrollo de las Empresas Públicas Productivas (SEDEM) quintuplicaron su valor de mercado y se prevé que serán viables financieramente en los próximos cinco años. No obstante, en conjunto, las empresas públicas registraron un déficit de 1.841 millones de bolivianos en los primeros meses de 2017, según el último reporte oficial .

El informe Las empresas públicas en el nuevo modelo económico boliviano presentado en mayo por el Ministerio de Economía reveló que en dos años, la utilidad neta de las empresas públicas se desplomó en 87%, al caer de 7.371 millones de bolivianos en 2014 a 941 millones de bolivianos en 2016. Ese descenso se debió principalmente a los resultados de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), cuya ganancia neta bajó hasta 254 millones de bolivianos entre 2014 y 2015 (de 6.767 a 1.311 millones de bolivianos) debido a la caída internacional de los precios del petróleo.

Las que no se consolidaron

De acuerdo al informe oficial, cinco empresas públicas "no se consolidaron”: la Empresa Naviera Boliviana (Enabol), la Empresa de Correos de Bolivia (Ecobol), la Empresa Nacional Textil (Enatex), la Empresa de Construcciones del Ejército (ECE) y la Empresa Nacional de Ferrocarriles (ENFE).

Enabol fue creada mediante DS 0098 del 29 de abril de 2009, con recursos del TGN como aporte de capital destinado al proyecto del Empujador Fluvial Multipropósito en el canal Tamengo e hidrovía Paraguay-Paraná. "La empresa actualmente no cuenta con una estructura propia de personal, mostrando una debilidad respecto al equipamiento básico que su operativa requiere, referidas principalmente a las barcazas y remolcadores, implementos necesarios para el inicio de sus actividades y participación en la cadena de transporte naviero”, establece la evaluación.

Recalca que la determinación del grado de responsabilidad por la administración de recursos de Enabol "se encuentra en proceso de análisis” y que se sigue procesos. Añade que se efectúan tratativas con el fin de reactivar la empresa.

Ecobol entró en debacle debido a una deuda financiera, altos costos laborales y su incapacidad de afrontar el "efecto sustitución” del correo electrónico y otros avances tecnológicos. En 2015, una intervención a la empresa determinó su insolvencia debido a malos manejos administrativos y de la deuda acumulada.

El Ministerio de Obras Públicas, responsable del sector, anunció un plan de reactivación; mientras de manera constante los trabajadores de Ecobol vienen demandando pago de sueldos y beneficios.

La Empresa Nacional Textil (Enatex) nació de la liquidación de la empresa América Textil (Ametex) sin embargo los niveles de venta no fueron suficientes para cubrir sus costos, lo que derivó en iliquidez.

"A finales de 2015, la empresa presentaba problemas tanto económicos como financieros, puesto que sus ventas se vieron reducidas en un 62% respecto a la gestión 2014, debido al cierre de mercados internacionales y pérdida de contratos. Pese a la liquidez otorgada a la empresa mediante el FINPRO y aportes de capital entre 2014 y 2015 para cubrir gastos operativos, la empresa mantuvo constantes problemas debido a la creciente carga laboral proveniente de la anterior gestión, eventos que hicieron que Enatex sea financieramente insostenible en el tiempo”, explica el documento.

Después de un conflicto con los trabajadores, que derivó en violentas protestas y huelgas, el ministerio de Desarrollo Productivo creó el Servicio Nacional Textil (Senatex) que asumió los pasivos de Enatex.

La Empresa de Construcciones del Ejército (ECE) creada mediante DS del 13 de junio de 2012 fue cerrada a través el DS del 2 de septiembre de 2015. El Ministerio de Defensa inició acciones legales, que aún no tienen resultados, contra los exresponsables.

"La operativa de la ECE estaba orientada a la adjudicación de obras de infraestructura mediante licitaciones. Un manejo gerencial poco propicio ocasionó el incumplimiento de los contratos asumidos y dio pie a su insolvencia financiera, provocando el inicio de diferentes demandas legales”, argumenta el informe.

La Empresa Nacional de Ferrocarriles (ENFE) dejó de prestar servicio público ferroviario por la capitalización de los ferrocarriles dispuesta por la Ley 1544 de marzo de 1994. ENFE quedó como administradora de los bienes patrimoniales no afectados y los servicios fueron divididos en dos empresas: Ferroviaria Andina y Empresa Ferroviaria Oriental.

Empresas en funcionamiento

De acuerdo al listado oficial (ver Infografía 1), 16 empresas públicas se encuentran en funcionamiento en los sectores extractivo, industrial y de servicios. De ellas –sin tomar en cuenta a YPFB en 2016–, la Empresa Nacional de Electricidad (ENDE), Boliviana de Aviación (BoA), la Empresa estatal de Transporte por Cable Mi Teleférico y la Empresa de Apoyo a la Producción de Alimentos (Emapa) ocuparon los primeros lugares en utilidad neta, EBITDA (que corresponde a la diferencia entre la ejecución de ingresos y gastos operativos), patrimonio y facturación, según la Memoria de la Economía Boliviana 2016.

El documento establece que el año pasado ENDE reportó 1.205 millones de bolivianos como utilidad neta, le sigue Transportes Aéreos Bolivianos (TAB) con 58 millones de bolivianos y BoA con 50,5 millones de bolivianos.

En servicios, la estatal Mi Teleférico tiene el mayor patrimonio con 3.073 millones de bolivianos. Le siguen BoA, Bolivia TV, ABE y TAB. En cuanto a empresas públicas del sector industrial, Emapa reportó la mayor utilidad bruta con 3.339,4 millones de bolivianos, antes que Vinto y ENDE.

En proceso de implementación

El informe Las empresas públicas en el nuevo modelo económico boliviano establece que hay 15 empresas en proceso de implementación. Cada una de ellas recibió inversiones de arranque y nueve reciben el apoyo del Servicio de Desarrollo de las Empresas Públicas Productivas (SEDEM).

El estudio de viabilidad financiera realizado por la consultora internacional Price Waterhouse Coopers (PwC), cuyos resultados fueron revelados hace semanas, proyecta que cinco de las empresas dependientes del SEDEM serán viables "financieramente en los próximos cinco años en función a los supuestos y premisas acordados con gerencia”.

Se refiere a la Empresa Boliviana de Almendras y Derivados (EBA), la Empresa Lácteos de Bolivia (Lacteosbol), la Empresa Pública Productiva Apícola (Promiel), Empresa Estratégica de Producción de Semillas (EEPS) y la Empresa Estratégica de Producción de Abonos y Fertilizantes (EEPAF).

Según el estudio, EBA y Lacteosbol fueron las que más utilidades generaron en 2016 con más de 11,5 millones de bolivianos y más de 6,4 millones, respectivamente (ver Infrográfica 2). Las ganancias de Promiel, EEPS y EEPAF estuvieron por debajo de los 1,7 millones de bolivianos. El documento concluye que las cinco firmas alcanzaron la fase de logros de resultados para abandonar el SEDEM y operar como empresas públicas bajo la tuición del Consejo Superior Estratégico de las Empresas Públicas.

A diferencia de las anteriores, Cartonbol y Papelbol se encuentran en la etapa de desarrollo que abarca la planificación y ejecución, penetración de mercado, obtención de certificaciones y activos intangibles. La Empresa de Envases de Vidrio de Bolivia (Envibol) y la Empresa Pública Nacional Estratégica Cementos de Bolivia (Ecebol) están en fase de implementación, creación, patrimonio, estatutos y puesta en marcha.

La última en nacer fue la Empresa Editorial del Estado Plurinacional de Bolivia, que fue creada en 2013 como unidad dependiente del Ministerio de Comunicación pero transformada a empresa pública mediante DS del 27 septiembre de 2017 con una inversión de 19,3 millones de bolivianos que se suman a los 75,3 ya invertidos por el Gobierno para una imprenta y un ambiente que la albergue. El 1 de noviembre, la exministra de Comunicación Amanda Dávila fue posesionada como gerente.

El diputado opositor Amílcar Barral presentó una solicitud de informe sobre la inversión y el retraso de al menos dos años en las operaciones de la Editorial.

Informó también que siete empresas estatales –Papelbol, Cartonbol, Quipus, YPFB, Entel, Enatex y la ABE– están bajo la fiscalización de la oposición . "La finalidad de establecer si tienen estabilidad en los mercados y generan ganancias a favor del Estado”.

El Viceministerio del Tesoro y Crédito Público, dependiente del Ministerio de Economía, actualizó datos en agosto e informó que las empresas públicas registraron un déficit de 1.841 millones de bolivianos en los primeros cuatro meses de 2017. En similar período del año pasado, las firmas estatales habían alcanzado un superávit de 1.296 millones de bolivianos.

"El modelo económico establece que el rol de las empresas públicas consiste en generar excedentes que contribuyan a la industrialización y el financiamiento de políticas sociales. Si no se cumple este requisito y generan pérdidas, lo que corresponde es su cierre pues los impuestos de los bolivianos no pueden financiar empresas que no sean eficientes”, recalca el informe oficial.

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