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Familias desalojan condominio policial por riesgo de derrumbe

Familias desalojan condominio policial por riesgo de derrumbe

La noche del sábado, golpes en puertas y ventanas llamaron la atención de la familia Pacheco en su casa de la urbanización Verde Olivo, en la zona Sur. Tras un breve silencio, desde el patio, uno de los vecinos gritó: ¡Salgan, hay que evacuar. El cerro se nos viene encima!

En la zona Huanu Huanuni, al promediar las 20:00 del 4 de enero, el talud que separa los bloques 3 y 17 de los condominios policiales colapsó súbitamente llevándose consigo parte de la vía de ingreso. Más de 80.000 metros cúbicos de tierra sepultaron dos vehículos y dejaron suspendido en el aire un tanque de agua que será demolido para evitar que caiga y cause más daños.

"Hemos esperado toda la noche a ver qué pasaba. Temíamos que el tanque colapse o que se venga abajo todo el lugar. Esa sensación de que se acaba el mundo es algo que no queremos volver a pasar”, señala Nelson Pacheco desde fuera de su departamento.

La noche antes, a toda prisa, junto a su esposa recogieron sus documentos, dinero, las llaves y algo de ropa. Entre llanto y con miedo, sus hijos -una pequeña de 12 años y otro de seis- juntaban sus uniformes del colegio y los útiles que prepararon para volver a clases hoy. Metieron todo en cuatro maletas y juntos abandonaron su hogar.

Hace 14 años, su familia fue la primera en llegar al lugar. "Nos decían los Ingalls (de la serie La casa en la pradera) porque fuimos los primeros de la urbanización. Vivíamos solitos, no había luz, nos hacíamos pasar con los albañiles de la parte de arriba”, relata.

En casi década y media fue testigo de cinco deslizamientos en Huanu Huanuni, de los cuales tres afectaron directamente a la urbanización. "Pero este lugar estaba firme”, comenta.

Su vivienda está ubicada en la en la primera planta del Bloque 3. Desde la habitación de su hija se observa sólo un promontorio de tierra que sepultó la vía de ingreso, dos coches y una jardinera.

"Si no se ha entrado la tierra al cuarto es por un árbol que planté en la esquina cuando llegamos y que ha hecho de cuña. Le ha salvado la vida a mi hija”, dice viendo las ramas del durmiente que rosan el ventanal.

A pesar de no haber recibido notificaciones de desalojo -igual que los Pacheco- en la parte alta del deslizamiento las 10 familias que habitan el Bloque 17 decidieron dejar sus viviendas. En maletas, mochilas y bolsas trasladan parte de sus pertenencias a casas de familiares o amigos.

"Desde anoche hemos decidido irnos. La estructura como tal no ha sufrido daños, particularmente en mi departamento no hay rajaduras, pero el deslizamiento se ha llevado parte de la calle y estamos al borde”, señaló la copropietaria Danilza Saravia de Quiroz.

Asegura que "así hallen la solución”, el lugar será inhabitable por lo menos por unos tres meses. "El deslizamiento ha dejado inutilizable el sistema de agua y de alcantarillado de la plataforma alta. No queda más que buscar otro lugar. Pero no todos conseguirán adónde irse”, lamenta.

Piden asumir responsabilidad

La urbanización consta de 19 bloques, cada uno de 10 departamentos. "Somos 190 familias que vivimos acá y que aún estamos pagando por los departamentos”, asegura Mory Galván.

Ella y su esposo mandaron a su pequeño a la casa de un familiar. Trataron de sacar sus muebles y otras pertenencias, pero por la inestabilidad del terreno los camiones de mudanza aún no pueden ingresar.

Cuando su familia llegó al departamento, la construcción aún estaba en obra gruesa y la obra fina era mínima. "Llegamos hace seis años y recién tomamos conocimiento de todas las falencias que tiene el lugar”, asegura.

Explica éste fue construido hace casi dos décadas sin control, asentamiento de terreno ni planillas autorizadas. "Covipol (Consejo de Vivienda Policial) y la empresa constructora han hecho lo que han querido. Pero los que llegamos a vivir a los departamentos ya hechos no nos dimos cuenta si no hasta después”, dice molesta.

El costo inicial de su departamento fue cerca de 30.000 dólares "como vivienda social”, monto que aún paga de manera mensual sin que la empresa constructora o Covipol se haga cargo de las falencias en la construcción. A esto se suma que hace algunos meses la instancia policial comunicó a los vecinos que deben aumentar el precio de los departamentos.

"Nos han dicho que va a subir a casi al doble. Con todos estos problemas y por la inestabilidad del terreno, obvio que no vamos a permitir eso”, asegura.

Su vivienda vale mucho para su familia, pero está segura que por los últimos eventos el costo monetario bajó a "cero”. "A la larga estos departamentos no van a valer nada. Por la incertidumbre y la inestabilidad yo creo que ya se han despreciado”.

Conscientes de las falencias que los condominios arrastran desde su construcción, las familias afectadas piden que Covipol se haga responsable. "Ellos han contratado a la empresa y han supervisado la construcción. Tienen que hacerse responsables”, sostuvo Érica de Barrientos.

Su esposo Luis Barrientos tiene 35 años de servicio a la institución del verde olivo. Desde hace mucho tiempo, en persona, ha entregado varias cartas alertando sobre rajaduras, filtraciones y problemas de inestabilidad.

"Como vecinos hemos ido a reclamar y pedir que den solución a estos problemas, pero no hicieron nada. Covipol debe hacerse cargo porque fueron ellos los que nos los han dado”, asevera.

Danilza Saravia señala que en la madrugada los responsables de esta instancia se hicieron presentes en el lugar. Sin embargo, no brindaron las soluciones que los afectados esperaban.

"Lamentablemente tenemos un problema interno y ellos simplemente se lavan las manos indicando que ellos sólo son un ente financiador y no tienen responsabilidad. Pero son ellos los que nos han entregado los departamentos y tiene que hacerse responsable”, manifiesta con la voz claramente cansada.

A los Barrientos el deslizamiento los sorprendió cuando se disponían a descansar. "Somos varias familias. Hay niños y mujeres embarazadas que anoche han tenido que desalojar sus departamentos y que han estado de pie toda la madrugada. Es algo muy serio porque no tenemos adónde irnos”, dice doña Érica.

A pesar del intenso calor en las vías de la urbanización, el movimiento crece. Decenas de personas cargan con pesar televisores, radios y ropa. Por el corte del suministro de agua, otras tantas hacen fila tras una cisterna que hasta que se reponga el servicio abastecerá del líquido.

Esta noche, personal de la Alcaldía se reunirá con los copropietarios de los condominios policiales para decidir que trabajos asumirán para la estabilización de la zona. La comuna aclaró que atenderán los trabajos de emergencia, pero que la estabilización de todo el terreno está en manos de los propietarios.

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Comuna observa una mala construcción y saturación del suelo

El secretario municipal de Gestión Integral de Riesgos, Vladimir Toro, identificó como posibles causas del deslizamiento un mal manejo de suelos en el terraceo de la construcción y la saturación de éste por filtraciones. Aclaró que no se pidió el desalojo, pero sí la restricción en las áreas cercanas del deslizamiento.

"Aproximadamente son 80.000 metros cúbicos de tierra que se han deslizado. Hay afectación a casi todo el sistema de drenaje en la parte baja, tanto sanitario como pluvial y también hay riesgos en la parte del pie del deslizamiento”, dijo.

Explicó que al igual que el colapso de un talud aledaño -en diciembre pasado- éste se debió a la saturación del suelo por una falla técnica en el sistema pluvial y de alcantarillado. "Ambos sistemas deberían ser por separado, pero fueron construidos juntos”, aseguró.

Otro de los problemas es que al igual que todas las áreas verdes, ésta forma parte de un terraceo mal hecho y un relleno de ensanche de vía no compactado ni asegurado. Por este motivo, en diciembre pasado la comuna pidió a Covipol realizar una evaluación y un plan de trabajo para todas las áreas.

"Pero hasta ahora no han pedido la evaluación ni han presentado un proyecto. Son varias áreas de la urbanización que están con este problema y necesitan trabajos urgentes”, sostuvo la autoridad edil.

Asimismo explicó que al ser una propiedad privada la comuna sólo puede atender los trabajos inmediatos, que prevé duren unas tres semanas. "Son los copropietarios los que tendrán que decidir qué trabajos de estabilización realizarán y eso también será una decisión económica porque ellos tendrán que correr con los gastos”, manifestó.

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